
Nando de Angulo:
Tras ser mandado a Manila por orden del rey, Nando quedó inconsciente en un ritual de meditación filipino. En sueños, fue visitado por un fantasma, el de las navidades pasadas. Tras una visión francamente larga y mal estructurada, extrajo la moraleja: No debía volver a fiarse de ningún desconocido, menos aún si este desconocido era Ronald Reagan.
Al despertar el joven explorador, agarró una máquina de escribir, aunque no recordaba del todo qué era exactamente lo que le pidió el rey que escribiera durante sus viajes. Junto a su inseparable chimpancé, ‘Meneo’, ahora busca que alguno de sus pergaminos le lleve a encontrar la tetería mágica de Ronald Reagan. Seguramente ese fuera el propósito de todo este viaje. O algo parecido.

Guillermo Amengual:
Nacido en la provincia de Tanzania, decidió tomar rumbo a Papúa Nueva Guinea para evitar casarse con una damisela portuguesa. Su desesperación se vio eclipsada por la de la dama, que emprendió un viaje en busca de su prometido que acabó con su trágica muerte a manos de Stuart Little; en su menos conocida etapa como agente del vietcong.
Tras semejante tragedia entendió que su vida hasta entonces había tomando un rumbo demasiado incel. En ese momento decidió combatir a Stuart Little con el arma más democrática posible: las faltas de ortografía. Ahora le dejamos escribir por aquí.

